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El Design Thinking o “pensamiento de diseño” es un proceso iterativo no lineal que durante las últimas décadas ha sido aplicado por importantes empresas para innovar en diversas áreas de la industria.

En síntesis, su metodología busca entender a los usuarios, desafiar suposiciones, redefinir problemas y crear soluciones innovadoras para prototipos y pruebas.

Su método consta de cinco fases: empatizar, definir, idear, prototipo y prueba. Este se vuelve más útil cuando se usa para abordar problemas que están mal definidos o son desconocidos.

 

¿Por qué es tan importante el Design Thinking en estos días?

En las últimas décadas, se ha vuelto crucial desarrollar y refinar habilidades que nos permitan comprender y actuar ante cambios rápidos en nuestro entorno y comportamiento.

El mundo se ha vuelto más interconectado y complejo. En este contexto, el Design Thinking nos ofrece un medio para lidiar con los cambios de una manera más enfocada en lo humano.

Los equipos de diseño utilizan el Design Thinking para abordar problemas mal definidos o desconocidos (problemas complejos) porque el proceso replantea dificultades desde un ángulo que tiene a lo humano como objeto central, lo que permite a los diseñadores concentrarse en lo más importante para los usuarios.

En otras palabras, ofrece un medio para pensar fuera de las convenciones y también para profundizar un poco más en la resolución de problemas.

El método ayuda a los diseñadores a realizar el tipo correcto de investigación, crear prototipos y probar productos y servicios para descubrir nuevas formas de satisfacer las necesidades de los usuarios.

La metodología del Design Thinking se ha vuelto muy popular en las últimas décadas porque ha sido la clave del éxito de muchas organizaciones globales de alto perfil. Compañías como Google, Apple y Airbnb, entre otras, lo han ejercido dejando una huella notable.

Este pensamiento fuera de lo convencional ahora se enseña en las principales universidades de todo el mundo y se fomenta en todos los niveles de negocios.

A través de priorizar lo creativo y desafiante, el pensamiento de diseño busca mejorar el mundo que nos rodea todos los días.

Se trata de algo que va más allá de un proceso, abre una forma completamente nueva de pensar y ofrece una colección de métodos prácticos para ayudarnos a aplicar esta nueva mentalidad en nuestra vida y trabajo.

 

Las cinco etapas del Design Thinking

El Instituto de Diseño Hasso Plattner en Stanford, comúnmente conocido como d.school, describe el pensamiento de diseño como un proceso de cinco etapas.

Es importante tener en cuenta que dichas etapas no siempre son secuenciales y los diseñadores a menudo pueden desarrollarlas en paralelo, fuera de orden y repetirlas de manera iterativa.

Las diversas etapas del Design Thinking deben entenderse como modos diferentes que contribuyen a todo un proyecto de diseño, en lugar de pasos secuenciales. El objetivo final de todo es lograr una comprensión tan profunda del producto y sus usuarios como sea posible.

 

Etapa 1 – Empatizar: investigar las necesidades de los usuarios

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La primera etapa del proceso del Design Thinking nos permite obtener una comprensión empática del problema que se está tratando de resolver, generalmente a través de la investigación del usuario.

La empatía es crucial para un proceso de diseño centrado en lo humano, como el Design Thinking, porque nos permite dejar de lado las propias suposiciones sobre el mundo y obtener una visión real de los usuarios y sus necesidades.

 

Etapa 2 – Definir: indicar las necesidades y problemas de los usuarios

En la etapa Definir, acumulamos la información que creamos y recolectamos durante la de Empatizar. Ahora, analizamos las observaciones y las sintetizamos para definir los problemas centrales que el equipo ha identificado.

Siempre se debe tratar de definir la declaración del problema de una manera centrada en el ser humano.

 

Etapa 3 – Idear: desafiar suposiciones y crear ideas

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Es cuando los diseñadores ya están listos para generar ideas.

La base de conocimientos de las dos primeras fases se traducen en que podemos comenzar a pensar de forma innovadora; trazar formas alternativas para ver el problema e identificar soluciones para el problema.

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Etapa 4 – Prototipo: comenzar a crear soluciones

Esta es una fase experimental, y el objetivo es identificar la mejor solución posible para cada uno de los problemas identificados durante las primeras tres etapas.

Los equipos de diseño producirán una serie de versiones reducidas y económicas del producto (o quizás sólo algunas características específicas que se encuentran dentro del producto) para poner a prueba las soluciones problemáticas generadas en la etapa anterior.

 

Etapa 5 – Prueba: probemos las soluciones

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Los diseñadores o evaluadores probarán ahora rigurosamente el producto completo utilizando las mejores soluciones identificadas en la fase de Prototipo.

Esta es la etapa final del modelo. pero en un proceso de repetición como el Design Thinking, los resultados generados se utilizarán a menudo para redefinir uno o más problemas adicionales.

Luego, los diseñadores podrán optar por volver a las etapas anteriores del proceso para realizar más repeticiones, modificaciones y mejoras para descartar soluciones alternativas.

 

Los orígenes del pensamiento de diseño

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Tanto la Revolución Industrial como la Segunda Guerra Mundial ampliaron los límites de lo que creíamos que la tecnología era capaz.

Los ingenieros, arquitectos y diseñadores industriales, así como los científicos cognitivos, comenzaron a converger en los problemas de la resolución colectiva de problemas, impulsados ​​por los importantes cambios sociales que tuvieron lugar en ese momento.

El pensamiento de diseño surgió de las aguas turbias de este caos entre los años 50 y 60 en adelante.

Nobel Herbert A. Simon, científico cognitivo y laureado Premio Nobel, fue el primero en referirse al Design Thinking como una forma de pensamiento, en su libro de 1969, Las ciencias de lo Artificial.

También aportó muchas ideas a lo largo de los años 70, mismas que ahora se consideran principios fundamentales del pensamiento de diseño.

A partir de la década de 1970, el Design Thinking comenzó a combinar las necesidades humanas, tecnológicas y estratégicas de nuestros tiempos y se desarrolló progresivamente para convertirse en la principal metodología de innovación que es hoy en día.

El pensamiento de diseño continúa ganando terreno en una amplia gama de industrias y aún está siendo explorado y mejorado por aquellos que están a la vanguardia del campo.

Fuente: The Interaction Design Foundation

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